Publicaciones de Diego Lasso en Cartagena de Indias y Ciudad de Panamá

  • http://www.cerlalc.org/secciones/libro_desarrollo/Memorias_II_Congreso_Libreros.pdf
  • http://www.periodicoelsol.net/noticia.php?Id=7846

martes, junio 28, 2016

99 Lecturas que provocan...



A diferencia de otras especies, podemos leer e imaginar lo que no conocemos y aún más asombroso, sentir lo que no hemos tocado.

Como todo acto solitario, leer convoca una participación individual, pero a su vez una asociación  colectiva de los cinco sentidos.

Una página bien leída, estremece el tacto, nos pone a oír una melodía, nos invita a masticar mandarinas con vocales, nos distrae con el espejo de muchas geografías y termina seduciendonos de aromas extraños al olfato cotidiano.

Desde hoy, inicio la reseña de esas 99 lecturas que han provocado las ganas de compartir las llamaradas de su contenido.



1  Los Ojos de la Piel.

Con este título que evoca la sensualidad del tacto, me embriague de tantas páginas, que convocan sencillez y sentido común.

En la vida diaria, ejercemos una dictadura de la vista: vemos siempre lo mismo. Nuestros ojos van perdiendo las posibilidades de contrastar realidades, paisajes y detalles. Vamos uniformando la cotidianidad y de paso devaluando la verdadera riqueza del alma humana: La curiosidad y sus provocadores amantes: El oído, olfato, gusto, tacto y vista.

Tocar humanamente, sigue siendo un acto inmoral. Porque tocar con lentitud y sosiego atenta contra la inmediatez. Sinónimo de la modernidad. Y si mis dedos se enredan en el voluptuoso bosque de la piel, solo tengo una posibilidad: Seducir. Lo que requiere tiempo y pasión. Antónimos de la modernidad

Al contrario, si cierro la puerta y desde el sótano de mi individualidad, desplazo un dedo por una pantalla táctil: Tengo el mundo en mis pupilas dilatadas, ante la infinidad de posibilidades virtuales, vacias y sin cuerpo.

En otras palabras, el tacto poco importa cuando con mover un solo dedo, puedo seducir a otros miles de dedos sin tacto, sin vida, pero conectados a una red, donde no cabe el cuerpo sino la velocidad con que se expresa la pasión virtual del ahora.  

Y de ahora en ahora, se pierde la nostalgia. Palabra que evoca, lentitud y sosiego. Palabra que dibuja los aromas de la infancia, de un amor difícil o de esos viajes con maleta que reclaman sus historias, para ser contados.

Pero, lo que estoy escribiendo no resume el contenido del libro, porque el libro me dispersa, me atrapa, me enreda, me vulnera, me juega y como un rompecabezas que necesita de sus partes, me une y me eleva.


 Sus páginas, crean una arquitectura que construye sentido común, levedad, movimiento y una estética particular que nos hace diversos bajo la geometría de un mismo alero y  disímiles en la aritmética de sumar posibilidades humanas.

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